Dragon Piece o el sueño de todo dragonbolero
Amas a Gokú y sus amigos, has crecido disfrutando con sus aventuras, llenándote los ojos con sus peleas, bailando en tu silla con el "chala-head-chala", comprando las mil y un figuritas y hasta coleccionando las revistas de bolsillo (esas que estaban a luca en el chato del play) que reproducían el manga (historieta) muy decentemente fotocopiado y en perfecto ezpañol, coño.Un buen día, decides seguir los pasos de ese tío cuatrojos tan lindo y apapachable llamado Akira Toriyama (creador de Dragon Ball) y convertirte en mangaka.
Aprendes a dibujar, a contar historias, a darle forma y simpatía a tus personajes, siempre siguiendo las lecciones que tu maestro Toriyama dejó para la eternidad en los 519 capítulos de su legendario tebeo.
Hasta que otro buen día, como jugando, resulta que publican una historia tuya que, curiosamente, causa en las actuales generaciones ese mismo efecto tan sublime y delirante que tú recuerdas muy bien...¿y qué crees? sin darte cuenta, aunque sin olvidar lo bien que la has sudado para llegar a ello, resulta que compartes la popularidad de tu bien amado "mentor", que publicas un manga en el que tus personajes interactúan con los suyos, que se vuelve tu pata y que hasta terminan teniendo una amena charla de tinta y papel, cada cual con su respectivo alter ego.
Si acabaste de imaginártelo, debes enterarte de que algo parecido le sucedió a Eiichiro Oda, el creador de One Piece, una serie manga que empezó en 1997 y que hasta la fecha continúa fuerte en las preferencias niponas, superando los 550 capítulos. Eiichiro es un más que evidente seguidor y fanático de la obra de Toriyama, lo cual se refleja claramente en el estilo que maneja y en su modo de contar historias, sin por ello caer en la imitación y más bien desarrollando un estilo propio, que rescata lo mejor del shonen clásico (testosterona a rabiar) y lo actualiza con la composición de una trama más compleja.
Y aunque resulte difícil evitar el escepticismo, los todavía fanáticos de Dragon Ball no podemos negar lo que muy bien ha logrado Eiichiro. No será (para nosotros) un maestro a la par del buen Tori, pero sí que nos puede dar una que otra lección sobre cómo seguirle los pasos, y sin caer del camino de la serpiente en el intento.
Checando algunos foros me encontré con la charla que mencioné líneas arriba entre Toriyama y Oda, así como con estas imágenes, que demuestran la relación estrecha que existe entre dos series ya históricas dentro de su género:


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